DISCUTIBLE "DAMA DE ELCHE"

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Durante largo tiempo, fue una obra admirada e indiscutible. Actualmente lo continúa siendo, pero algunos recuerdan el grave cuestionamiento de que fue objeto hace algunos años por John F. Moffit, profesor de The New Mexico State University : éste llegó a afirmar que la “Dama de Elche” podía ser una falsificación de finales del siglo XIX, más concretamente de 1897, la fecha de su resonante descubrimiento.

Lo cierto es que se había sospechado siempre de la "Dama de Elche",aunque discretísimamente, casi a hurtadillas respecto de la esfera de los máximos especialistas : la atípica perfección de la pieza, su extraña belleza en un medio protohistórico caracterizado por la rudeza de las formas, así como la falta de contexto arqueológico en su hallazgo, eran motivos suficientes para alimentar serias dudas. Pero estas se habían callado, por lo general, debido a razones de prudencia o de oportunidad, así como de respeto a los máximos especialistas. García Bellido, en su participación en el volumen III de la influyente Historia de España, dirigida por Menéndez Pidal (1954), dedicaba a la “Dama de Elche” nada menos que 16 páginas, con predominio notable de las observaciones de índole estética : testimonio del entusiasmo de tan ilustre especialista.

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Cuando se produjo el descubrimiento de la "Dama de Baza", en 1971, la comparación entre ambas obras hizo más evidente la anomalía de la finura de la "Dama de Elche", en abierto contraste con la rudeza de la pieza recién exhumada. Apareció la “Dama de Baza”, precisamente, en una excavación desarrollada con todas las garantías : ocupaba su lugar en una sepultura no violada, lo que permitió establecer con la debida certeza su relación con el personaje difunto y los demás objetos depositados en su cercanía. Es decir, la “Dama de Baza” eliminaba cualquier eventualidad de discusión : su índole funeraria no ofrecía margen a la duda. Con semejante base de serenidad pudo ser objeto de un estudio completo, con las debidas garantías científicas. Cosa que había faltado en absoluto, y por desgracia parece que haya de faltar siempre, para la “Dama de Elche”.

Esta ha quedado, pues, como una pieza insólita, ni explicable ni coherente respecto del conjunto conocido del arte ibérico.

No deja de ser sorprendente que ante circunstancias semejantes no se sometiese a revisión el caso que nos ocupa. Tal vez intervino en ello algo así como un vago orgullo popular en torno a la "Dama de Elche" – ciertamente, muy bella –, que inhibiese "a priori" la revisión serena de sus circunstancias ; una opinión pública "enamorada" de la bella desconocida... Valores muy respetables, pero en absoluto susceptibles de "cruzarse" con la reflexión científica.

¿Inoportuno Moffitt?

Por eso, se comprende que Moffitt levantase una transitoria polvareda, pero al cabo fue olvidada su sensacional intervención : aunque las razones aducidas por él pudieran mantenerse en pie, como juzgará quien continúe leyendo.

El profesor Moffitt no era especialista en historia ni arte antiguos. Era un conspícuo hispanista, que había publicado varios estudios muy apreciables, en particular sobre pintura del Siglo de Oro. En consecuencia, le fue negada autoridad y – casi – incluso el derecho a opinar sobre época y obra tan ajenas a su trabajo habitual. Por lo demás, su carácter personal, campechano y dicharachero, muy simpático, un tanto pintoresco, pudo ser también un lastre respecto de la severidad y rigidez de muchos especialistas. En fin, el libro que publicó para establecer sus objeciones a la “Dama de Elche” adolece de una completa falta de énfasis e incluso de orden estricto : es más bien una amable charla de amigos, donde las anécdotas se mezclan, hay que reconocer que intempestivamente, con los hechos probados y las hipótesis admisibles.

Los puntos más firmes para la discusión

Moffitt recoge los siguientes reparos formulados, ya, por Gérard Nicolini :

1) Circunstancias oscuras del descubrimiento de “La Dama de Elche”.

2) Frecuencia de las falsificaciones ibéricas en aquel tiempo.

3) Excelente estado de conservación, altamente sospechoso, de “La Dama de Elche”.

4) Carácter “único” de la pieza y, además, anacrónico.

5) (Condesciende a suponerla una imitación de arte griego). No es reparo de fondo, aunque sí de atribución.

6) Exageración de su “carácter ibérico”.

Discordancias que señala Moffitt apoyándose en García Bellido :

7) Se trata de un busto de tamaño natural.

8) Parece ser un retrato y “muy personal”.

9) No es fragmento de una escultura mayor (reincide sobre 1). (Otros especialistas han opinado en sentido contrario).

10) Falta de antecedente alguno de bustos en la escultura ibera.

11) Esta forma de busto con base cuadrada no se halla tampoco en ninguna de las culturas del Mediterráneo occidental durante el período clásico.

12) En su área de hallazgo, no hay escultura figurativa que se aproxime al tamaño natural.

13) No hay retrato en Hispania hasta la época romana.

14) Excelente estado de conservación (reiteración del punto 3 : ya fue cuestión sospechosa para Nicolini).

15) El cuidado o atención fisonómicos, también ajenos a cultura y época.

16) Si se admitiera excepción a la objeción anterior, no hay sino retratos de héroes y éstos no aparecen hasta Alejandro Magno.

17) Eclecticismo : aspectos ibéricos, púnicos, etruscos, griegos y romanos ( = un completo “pastiche”).

18) Los rasgos ibéricos de la Dama aparecen en ilustraciones sobre piezas publicadas antes de 1897. Un eventual falsificador pudo disponer, pues, de abundantes modelos para imitar : contrariamente al parecer, muy enfático, de algunos especialistas.

19) Tales rasgos – ¿copiados? – están exagerados o han sido mal comprendidos.

20) Atribución ibérica automática (acrítica) por haber aparecido en La Alcudia.

21) Carácter romano de la mayor parte de dicho yacimiento y particularmente de la estratigrafía donde se produjo el hallazgo.

22) Eclecticismo del supuesto carácter ibérico : pudiera atribuirse incluso a época posmedieval (es una reiteración de 11, acentuada).

23) No se hallado una obra comparable ejecutada en el Mediterráneo occidental. Unicidad absoluta.

24) Afinidad inexplicable respecto de la sensibilidad estética del tiempo de su hallazgo. Dicho de otro modo, un eventual falsificador trabajó bastante “sobre seguro” con vistas a la aceptación que pudiera obtener su obra.

Discordancias que señala Moffitt apoyándose en García Bellido:

25) Se trata de un busto de tamaño natural.

26) Parece ser un retrato y “muy personal”.

27) No es fragmento de una escultura mayor (reincide sobre un argumento anterior). Otros especialistas han opinado en sentido contrario.

28) Falta de antecedente alguno de bustos en la escultura ibera.

29) Esta forma de busto con base cuadrada no se halla tampoco en ninguna de las culturas del Mediterráneo occidental durante el período clásico.

30) En su área de hallazgo, no hay escultura figurativa que se aproxime al tamaño natural.

31) No hay retrato en Hispania hasta la época romana.

32) Excelente estado de conservación (reiteración del punto 3 : ya fue cuestión sospechosa para Nicolini).

33) El cuidado o atención fisonómicos, también ajenos a cultura y época.

34) Si se admitiera excepción a la objeción anterior, no hay sino retratos de héroes y éstos no aparecen hasta Alejandro Magno.

35) Eclecticismo : aspectos ibéricos, púnicos, etruscos, griegos y romanos ( = un completo “pastiche”).

36) Los rasgos ibéricos de la Dama aparecen en ilustraciones sobre piezas publicadas antes de 1897. Un eventual falsificador pudo disponer, pues, de abundantes modelos para imitar : contrariamente al parecer, muy enfático, de algunos especialistas.

37) Tales rasgos – ¿copiados? – están exagerados o han sido mal comprendidos.

38) Atribución ibérica automática (acrítica) por haber aparecido en La Alcudia.

39) Carácter romano de la mayor parte de dicho yacimiento y particularmente de la estratigrafía donde se produjo el hallazgo.

40) Eclecticismo del supuesto carácter ibérico : pudiera atribuirse incluso a época posmedieval (es reiteración, acentuada, dde otro argumento anterior).

41) No se hallado una obra comparable ejecutada en el Mediterráneo occidental. Unicidad absoluta.

42) Afinidad inexplicable respecto de la sensibilidad estética del tiempo de su hallazgo. Dicho de otro modo, un eventual falsificador trabajó bastante “sobre seguro” en cuanto a la aceptación que pudiera obtener su obra.

Otras objeciones aportadas por Moffitt

43) El “aparato” que sostiene el tocado es una invención : no hay precedente.

44) En el lugar del hallazgo, tierra removida y suelta, cuando el resto del campo la presentaba prieta. Datos muy importantes sobre este particular en p. 247 (las referencias aluden al libro de Moffitt en su versión española) : dichos datos parecen indicar la evidencia de que acabara de ser colocada allí la pieza.

45) “Oportunidad” del hallazgo, precisamente cuando hubo de producirse la visita del renombrado especialista francés M. Paris.

46) Hallándose la pieza a “cosa de un metro” de la superficie del suelo (p. 245), en un predio cultivado, ¿es sostenible que nadie, nadie, hubiese acertado a dar un solo golpe de azada en aquel punto durante dos mil años? Moffitt no aduce esta objeción hasta la p. 184.

47) Falta de oxidación de la pieza, pese a haber sido tierra regada habitualmente desde tiempo inmemorial (p. 184).

48) El guerrero mutilado, hallado algo más tarde, a modo de “apoyo” arqueológico a la Dama, por el contrario más bien confirma el carácter falso de la misma (y es, a su vez, otra falsificación, más clara y no comentada por cuanto se trata de una pieza sin eco ni relieve algunos).

49) En fin, el argumento arqueológico de la integridad de la pieza (que apenas presenta unos desperfectos mínimos, muy acidentales) se hace más firme, si cabe, cuando se tiene en cuenta que Ilici fue totalmente destruída y todos sus restos aparecen por ello despedazados, como observa el arqueólogo Ramos Fernández (p. 81). No sólo es inverosímil hallar una pieza intacta, cuando hubo de ser traída, llevada, tirada, etc., puesto que nada en torno se encontró que aludiera a su prístino emplazamiento ; sino que consta que en este lugar precisamente se produjo una destrucción total (de la que se han recogido millares de fragmentos mínimos).



Estos 49 argumentos, si se aguza el rigor en su exposición, pueden reducirse a 46 : puesto que tres de ellos son reiterativos. Mas, en otro orden, pudiera tal vez sumarse el argumento negativo de la resistencia a someter la pieza a unos análisis de laboratorio solventes. Como quiera – y aunque ello obedezca a criterios personales – hemos destacado varios de ellos que pueden ser considerados muy determinantes.

Algunos pudieran ser más desarrollados : por ejemplo, la actitud del propietario del terreno (45), que no se explica solamente por un relativo despego a las antigüedades en su tiempo, puesto que precisamente aquel personaje se esforzó en sacar un rendimiento a su hallazgo. Son muchos los datos que inducen a sospechar que “fue preparada” cuidadosamente la visita de Mr. Paris de modo que encontrase en Elche aquella atractiva novedad... y la pagase bien. Pero importa destacar que lo más determinante es la coincidencia de tantas circunstancias o, por lo menos, de las más significativas.

El profesor Moffitt pasó más de 25 años estudiando el problema, tras lo cual se lanzó a su devastadora denuncia. Llegó, incluso, a sugerir un nombre para el autor de la falsificación : ésta habría sido obra de un tal Pallàs i Puig. Frente a la irritación de muchos "defensores" de la antigüedad real de la "Dama", insistió en reclamar para ella una datación mediante el carbono-14 de los únicos elementos susceptibles de dicha prueba, es decir, los restos de policromía que conserva y precisamente el vehículo o medio para la pigmentación, ya que ésta, por ser de origen mineral, no admite aquel trabajo. Ya basta de discusiones de carácter estilístico y/o iconográfico, remachaba. Estos son, en efecto, los que habían abundado siempre.

Juan Antonio Ramírez Domínguez, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid, fue uno de los pocos especialistas que se tomaron en serio la estruendosa irrupción de Moffitt. Pero fue la suya una honrada voz en el desierto.

Los demás, en su inmensa mayoría, optaron por un silencio despectivo. Y éste ha continuado...

Fuentes

John F. Moffitt : "Art Forgery. The Case of the Lady of Elche". University Press of Florida. Gainesville, Florida, 1995.
Traducción española : “El caso de la Dama de Elche. Crónica de una leyenda”. Ediciones Destino. Barcelona, 1996.


MAS SOBRE LA "DAMA DE ELCHE"

Problemas de datación

La datación de la "Dama de Elche" había llegado a ser remontada hasta el siglo VIII a. C. Más adelante fue sucesivamente rebajada : Miguel Tarradell estimó claro que la obra en cuestión, así como otras fragmentarias, pertenecían a la primera fase de la cultura ibérica y habían sido esculpidas "durante los siglos V y IV y quizá, en parte, en la primera mitad del III a J.C." . En cuanto a García Bellido, se inclinaba a situarla hacia la época de Augusto. Pero ha habido autores que la han retrasado, incluso, hasta el siglo IV d. C. Francisco Presedo Velo resumía : "La opinión general es que no puede bajarse la cronología de la Dama de Elche más acá del siglo IV, fecha que encaja perfectamente con la que preconizamos para la Dama de Baza".

La anomalía de un busto

El hecho de que la obra sea una escultura de busto planteaba por sí mismo una permanente inquietud : ya que el busto, como tal, es una aportación de la cultura helenística y romana, desconocida en los medios ibéricos a los que – con bastante unanimidad – era referida aquélla.

Blanco Freijeiro supuso que fuera parte de una estatua de cuerpo entero, para lo cual llegó a mencionar la eventualidad de un corte mediante un hacha. La autoridad de este investigador no fue suficiente para que tan peregrina hipótesis fuese recogida por otros : parece de todo punto inverosímil. Tampoco pareció probatoria de una supuesta figura completa la existencia de una chepa ( = levísima joroba o abultamiento en la espalda) que García Bellido explicaba mediante el peso del tocado ; éste hubiera exigido una especie de aparato sobre los hombros.

Contexto arqueológico discutible

El busto de la "Dama de Elche" fue hallado dentro de "una hornacina formada por unas losas... y en su cercanía aparecieron, pocos días después, algunas tumbas de inhumación" (García Bellido). Años después, apareció la figura mutilada de un guerrero. Hay en el lugar muchos niveles arqueológicos que no aclaran el problema, sino que más bien lo embrollan.

Como quiera, los hallazgos de escultura en el ámbito de la antigua Ilici, tales como la esfinge, el toro o el fragmento de un busto de guerrero, son de una extrema tosquedad, que hace imposible cualquier relación con la "Dama".

No ha habido duda sobre el origen local de la pieza, trabajada en piedra del lugar : "una piedra caliza blanca, muy deleznable, porosa y sumamente sensible a la humedad". Ello determinaba pensar que no se labró lejos de la zona de su exhumación. La "Dama" presenta restos de policromía y su estado de conservación es excelente, aunque con algunos desperfectos de detalle : otra razón para confirmar que no sufrió traslados, destrucciones del entorno ni otras incidencias que hubieran dejado su huella en un material de la índole descrita. Debió ser movida muy poco de su destino original.

Iconografía

En su estudio sobre la "Dama de Baza", su excavador, Presedo Velo, estableció que se trata de una diosa protectora de los muertos. Frente a representaciones análogas en otros países que fueron consideradas retratos del difunto-guardadores de sus cenizas, aquí está muy claro que no hay tal, mientras que la "Dama de Baza" preside la tumba de un guerrero.

Lo más probable, pues, es que la “Dama de Baza” sea una diosa de la índole de Artemisa, Deméter, Perséfone, Tanit en su forma helenizada... "Pero siempre interpretadas y sentidas a través de una conciencia indígena bastetana" (éste es el pueblo protohistórico en cuyo territorio se ubica el hallazgo).

Semejante interpretación había sido extrapolable a la "Dama de Elche". Si bien para ésta hubo muchas otras, algunas de ellas harto singulares. También llegó a considerarse una sacerdotisa, incluso un efebo. Por lo que se refiere a su inquietante vaguedad en la mirada, los ojos estrábicos y entrecerrados, se mencionó la eventualidad de que la persona efigiada se hallase bajo los efectos de algún producto alucinógeno. Hipótesis ésta ciertamente atendible, por lo demás, ya que se ha considerado probable el empleo de tóxicos en algunos rituales de la antigüedad, tales como, por ejemplo, los misterios de Eleusis.

Sugerencias bibliográficas

Antonio García y Bellido : "Arte ibérico". Historia de España dirigida por R. Menéndez Pidal, Vol. I, t. III, pp. 558-574. Espasa Calpe S.A. Madrid, 1954.

Miguel Tarradell : "La España antigua". Historia de España y América, tomo I, p. 124. Editorial Vicens Vives. Barcelona, 1971.

Francisco Presedo Velo : "La Dama de Baza". "Trabajos de Prehistoria", Núm. 30. Madrid, 1973.

Rafael Ramos : "El Museo Arqueológico de Elche". Excmo. Ayuntamiento de Elche. Elche, 1987.

R. Gordon Wasson, Albert Hoffmann, Carl A. P. Ruck : "El camino a Eleusis". Fondo de Cultura Económica. México, 1985.


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