ENTREVISTA CON ENRIQUE GARCIA ASENSIO

Uno de los más internacionales
directores de orquesta españoles




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La palabra, una vez más... A los músicos no debiéramos hacerles hablar : solamente escuchar su música. Es su lenguaje y en él se expresan plenamente, como el pintor mediante la pintura o el escultor mediante la escultura. Pero somos tan verbales que obligamos a unos y otros a "bajar" a esta palestra común de la palabra.

Enrique García Asensio, que "pudo haber sido" un niño prodigio, pero afortunadamente no lo fue, es el gozne de una brillante tradición musical : su padre, Enrique García Marco, había sido primer violín en la Orquesta Nacional de España. Descollaron sus dos hijos, Enrique como director, y José Luis, malogrado en 2011, como brillantísimo violinista. Pero, a su vez, dos de sus hijas sobresalen también en violín, ocupando ya lugares relevantes... desde los que aún habrán de progresar más.

Su precocidad – que en él no fue engañosa – llevó a Enrique, con sólo once años, a integrar como violín la Orquesta del Conservatorio de Madrid, de la cual llegaría a ser concertino y más tarde director. Discípulo predilecto de Sergiu Celibidache, desde que le conoció en la Academia Chigiana de Siena, en 1959, ha dirigido casi todas las orquestas españolas y es uno de los más internacionales de nuestros músicos, puesto que actúa en 27 países de todos los continentes. Un valor "seguro" donde quiera que vaya.

Reciente aún la pérdida de su hermano José Luis, su personalidad se impone con presencia irrenunciable en la existencia de esta familia donde la música es "todo".

Por ello, he deseado comenzar el diálogo con la evocación de José Luis, que tan identificado estuvo siempre con Enrique.

-¿Cómo resumes tú la personalidad y la aportación de José Luis?

-Mi hermano ha sido un fenómeno de la naturaleza. Terminó los estudios a los quince años y ganó el Premio Sarasate del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, dándose por primera vez, en la historia del Conservatorio, el hecho de que un padre y un hijo ganasen el mismo Premio. Era un músico de una enorme preparación y ello lo demuestra el haber sido concertino-solista y director durante 20 años de la English Chamber Orchestra. Conmigo tocó muchas veces, bajo mi dirección, tanto en la ECO, como de solista y siempre demostró su alta categoría, musicalidad y bien hacer.

Evidentemente, la huella de José Luis es imborrable. Pero no resulta sencillo precibir los matices que puede haber dejado en su hermano.

-¿De qué modo el director es algo así como "co-autor" o "re-creador" de la obra?

-Mi opinión es que el director no es ninguna de las dos cosas. Lo que el director hace es dar vida a unos grafismos que carecen de ella. No olvides que cuando se estrena una obra el primer sorprendido es el autor. La obra nace cada vez que se interpreta. La música es irrepetible, siempre es distinta, porque se desarrolla en el tiempo y el tiempo es irrepetible.

-¿Has encontrado alguna diferencia en la aceptación de la música por las nuevas generaciones?

-Lo que he notado es que hay más afición y más jóvenes estudian y van a los conciertos.

-Te lo deben haber preguntado muchas veces, pero vaya una más : tus cinco compositores "de cabecera".

-Serían más, pero te diré los cinco primeros : Mozart, Brahms, Falla, Ravel y Strawinsky.

-¿Cuál debe ser la aportación de la música a la espiritualidad del hombre del siglo XXI? -Es muy difícil de decir. El problema es que las nuevas tendencias de los compositores, en una gran mayoría, no van por los derroteros de "sensibilizar" el espíritu del hombre.

-Soler, Albéniz, Granados, Falla... ¿Qué nombres añades a la lista de los grandes compositores españoles que todo el mundo debiera conocer?

-Montsalvatge, Antón García Abril, Bernaola y otros muchos.

-Un consejo en pocas palabras para "saber escuchar" a esos autores.

-Ganas de oir música, interés, paciencia, oir la obra varias veces tratando de entender y percibir el mensaje... En realidad, lo mismo que diría a uno que me preguntase cómo saber escuchar a Juan Sebastian Bach.

-¿Se puede honradamente hablar de "música española"? ¿Hay realmente algunos rasgos característicos que la definan?

-Naturalmente. Mucha de nuestra música tiene origen en el folklore y el folklore, como su nombre indica, viene del pueblo. Cada pueblo tiene su folklore y su personalidad, que define su origen.

-Ya sabemos que Celibidache fue tu maestro. Pero, ¿de qué otros directores has tomado experiencias o estímulos?

-De Igor Markevitch, Eichhorn, Lessing y otros muchos. Siempre se puede aprender de todo el mundo. De algunos más que de otros. También hay aquellos que, al verlos, te están enseñando lo que no se debe hacer.

-¿Qué música oyes resonar en tu interior en los momentos de sosegada intimidad?

-Depende. Por lo general, algo que haya dirigido recientemente y que me guste, o algo que tenga en estudio.

-Cita un momento imborrable en tu carrera.

-Cuando gané el Primer Premio en el concurso "Dimitri Mitropoulos" de Nueva York, en 1967.

-Por supuesto que es difícil reducir esos momentos a palabras. ¿Puedes intentarlo, sin embargo?

-Francamente, es difícil, desde luego... Pero, para que te hagas una idea... Cuando fui a Nueva York, en enero de 1967, fue la primera vez que crucé el "charco". Yo había estudiado inglés y el idioma no era un problema, pero el ambiente sí. Eramos cuarenta y dos directores seleccionados de dieciséis países. Yo me fui allí sin decir nada a nadie (sólo lo sabía Markevitch y el Director General de RTVE). Cuando decidí presentarme, era ya director titular de la Orquesta Sinfónica de la RTVE. Tuve permiso de ellos para ir, pero no quería que nadie se enterase, ya que siendo titular de la orquesta mejor pagada de España en aquellos momentos, parecía algo incomprensible que quisiera presentarme a un concurso al que se suele presentar gente desconocida en busca del espaldarazo para conseguir algo. Ante aquella situación, si no ganaba nada, podía perjudicarme mucho. Puedes imaginar los nervios que se pasan y el temple que se ha de tener para ir superando las eliminatorias, hasta llegar a la final. A ella llegamos sólo siete. Se celebró en el Carnegie Hall, igual que todas las pruebas, y cuando al concluir el concurso público salió Leonard Bernstein a leer el resultado del Jurado y a mi me nombró en último lugar, como corresponde al Primer Premio, aquel momento fue de una alegría, una tensión y una sensación que... hay que vivirla para saber lo que es eso. Es indescriptible.

-¿El elogio que en tu vida más te conmovió?

-El que mucha gente diga que soy uno de los directores más preparados, técnicos, serios y "honrados" (musicalmente hablando).

-¿La crítica que más te hizo reflexionar?

-Leo todas mis críticas que puedo conseguir o que llegan a mis manos. Siempre tratando de aprender. Se puede aprender mucho de una crítica constructiva. El problema es que los críticos, generalmente, no hacen crítica. Mi opinión es que la crítica musical no debería existir, porque el concierto es un hecho irrepetible. No cabe eso de que yo haga tres veces un programa con la Orquesta Nacional, por ejemplo, y que alguien que lea la crítica del primer día, al ver que es una crítica extraordinaria, decida ir al concierto del día siguiente. El resultado de ese tercer día, con el mismo programa, igual puede ser mejor aún o, por el contrario, un auténtico desastre. De todas formas, una vez me dijeron que era un director muy original, que mis versiones resultaban de gran personalidad y que eso se debía mucho a que me esforzaba por hacer exactamente lo que estaba en la partitura. Como queriendo decir que, hoy en día, cuando te esfuerzas en traducir lo escrito en una partitura lo más fielmente posible, resultas original.

-¿Cuál es tu emoción más intensa al dirigir?

-Quizá la satisfacción que produce el que las cosas salgan, lo más fielmente posible, a la "idealización" que de una partitura se tiene en la cabeza. También me he emocionado dirigiendo. Recuerdo el final de "La Bohéme", de Puccini : me pone los pelos de punta.

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-¿Cómo reaccionas bajo el estruendo de las grandes ciudades (Madrid, Barcelona, Nueva York, El Cairo, México, Buenos Aires. Calcuta)?

-No me afecta demasiado, porque ya estoy acotumbrado y porque, a veces, tenemos más jaleo en la cabeza que el que pueda producir el tráfico de Calcuta en hora punta.

-¿Asocias alguna vez una música a un texto literario o una imagen plástica?

-Sí, muchas veces. Por ejemplo, "Daphnis et Cloé", de Maurice Ravel ; la VI Sinfonía, "Pastoral", de Beethoven ; "Romeo y Julieta", de Prokofief ; etc.

Espera y esperanza. El público musical debe habituarse a triplicar la admiración a Enrique García Asensio, puesto que ya corresponde compartirla con sus dos hijas violinistas, Anabel y Laura, en ascensión tan continua como segura. La dinastía se prolonga con vida nueva.



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